leo, leo, que les?

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[…] actualidad los granjeros maoríes eran propietarios de fracciones de los campos de cultivo anteriores, y aplicaban los métodos más modernos de la agricultura. Los vecinos blancos a menudo sentían envidia de ello.
—Los maoríes tampoco tienen nada contra el parque nacional, a diferencia de los colonos blancos. Estos no parecen entusiasmados con el proyecto, han protestado mucho… —El afable anfitrión descorchó una botella de whisky y se la tendió a Dobbins—. Más vale que monte un campamento, profesor. Es poco probable que alguien le ofrezca alojamiento. ¿A quién se le ha ocurrido hacer las mediciones precisamente en otoño?
Dos estudiantes también habían sacado unas botellas de su equipaje y las hicieron circular para regocijo general. A Atamarie casi le recordó a las reuniones de los jóvenes de Parihaka o las fiestas junto a la hoguera de los ngai tahu. Ahí, de todos modos, la atmósfera era más tensa. Los estudiantes de segundo y tercer curso formaban grupitos y competían por los favores del profesor. Dobbins, por su parte, conversaba por educación con el granjero, con quien tenía pocas cosas en común. Así que Atamarie volvió a ganar puntos con él, pues se entendía estupendamente con el anfitrión. La joven contó de Parihaka y de las ovejas de su abuelo, de quien, para su sorpresa, el granjero había oído hablar.
—¿Michael Drury? ¡Vaya por Dios, muchacha, el mundo es un pañuelo! ¡Tengo un descendiente de uno de sus mejores carneros! —Como para reforzar ese casi parentesco, sirvió a Atamarie un whisky y a continuación no encontraba el momento de irse con la joven a los pastizales para mostrarle su maravilloso ejemplar—. El ganador nacional… Heribert. Ya sabe usted…
Atamarie lo sabía. Un retrato del carnero, eternizado en un óleo por su tía Heather, colgaba en la sala de estar de los Drury.
A continuación se abordó el tema de la obtención de lana y el esquileo de las ovejas, y el profesor y Richard abundaron en digresiones teóricas sobre el posible empleo de la electricidad en el desarrollo de máquinas esquiladoras. Atamarie lo encontró muy interesante, pero a esas alturas el whisky la había envalentonado […]

Fragmento de “Las lágrimas de la diosa maorí” de Sarah Lark, Ediciones B, terceiro volume da saga familiar ambientada en Nova Zelanda Trilogía del Kauri.

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